Oración - encuentro con Dios

Muchos piensan que es una frase vacía y que sería absurdo buscar un encuentro con Dios. Al fin y al cabo, ¿cómo puedes relacionarte con alguien que no puedes ver, oír o experimentar, cómo puedes conocerlo?

Sí, es posible porque Dios quiere ser encontrado. Al fin y al cabo, es él quien nos ama y nunca se cerrará cuando le busquemos.

Sin embargo, que se nos permita encontrar a Dios depende de nosotros. Debemos querer encontrar a Dios. No por casualidad, en ocasiones, cuando es fácil........... No. Debemos querer encontrar a Dios, con cada fibra de nuestro corazón.

Si rezamos por tradición, tratamos la oración como un mero cumplimiento del deber, recitamos oraciones como si fueran poemas, o rezamos un poco de vez en cuando para aliviar nuestra mala conciencia, no podremos encontrarnos con Dios. Es cierto que nuestras oraciones no habrán sido en vano. Pero el gran Dios que sacrificó a su Hijo por nuestra salvación quiere nuestros corazones. No quiere ser ocasión de actos de tradición. No quiere ser un parche para cuando encontremos un poco de tiempo para él entre nuestros diversos intereses de la vida cotidiana. Dios no quiere ser manipulado y abusado por nosotros para nuestros intereses. Él quiere, como nuestro Creador y como Señor del cielo y de la tierra, ser el centro de nuestras vidas y quiere que hagamos su voluntad, no al revés. Para realizar esto, sería bueno ponerse en contacto con Dios a través de la oración.

El "Padre Nuestro"

Cuando se habla de la oración, no hay manera de evitar la oración que el mismo Jesús nos enseñó. Es nuestra oración central y, sin embargo, en su brevedad contiene una gran cantidad de verdades de fe que Jesús nos dio sobre esta oración (ver: enlace a: "Oraciones"). Debemos rezarlo conscientemente una y otra vez.

 "Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Amén".

"El Rosario"

Se trata de una forma de oración en la Iglesia católica en la que uno se une a María, la madre de Jesús, para recorrer el camino hacia Dios. Para algunos, esta es una forma de oración que lleva directamente al corazón de nuestra fe. Para otros, esta oración parece un desvío incomprensible a través de María. Al fin y al cabo, uno quiere ir directamente a Jesús en su camino de fe y no entiende por qué debe dirigirse a María.

Se puede decir lo siguiente al respecto:

Es cierto, Dios es la meta de nuestra vida, nada debe impedirnos buscarlo y dirigir nuestra vida hacia Él. Pero si hay posibilidades que pueden ayudarnos a encontrar el camino hacia Dios y a recorrerlo inquebrantablemente, no debemos dejar esas posibilidades sin utilizar.

Pensemos en ello: cuando tenemos problemas, siempre agradecemos que la gente acepte rezar por nosotros y nuestras peticiones. Dios puede responder y responderá a estas peticiones si sirven al cumplimiento de su santa voluntad. Si hemos reconocido el valor de la intercesión de otros seres humanos, podemos adivinar el valor que puede tener que María interceda por nosotros en su intercesión ante Dios. Ella puede, como madre de Jesús, estar tan cerca de Dios como ningún otro ser humano. Por tanto, puede pedir a Dios lo que necesitamos. Esto también se refiere a cosas y situaciones cuya importancia para nuestra vida ni siquiera conocemos y por las que, por tanto, no podemos pedir ni rezar. Pero María, como madre, sabe de conexiones y necesidades para nuestra vida. A petición suya, Dios hará que se produzcan las cosas que considera correctas e importantes para nuestra vida.

El objetivo explícito de María es conducir a las personas que se confían a ella por el camino directo hacia su Hijo Jesús. Conoce el camino más corto. Conocemos los peligros de caminar solos por un camino desconocido. Cuántas veces ha habido situaciones en nuestra vida en las que no teníamos ni idea de cuáles debían ser los siguientes pasos. Cuántas veces la gente nos ha contado, por experiencia dolorosa, los desvíos en la fe que tuvieron que tomar antes de encontrar su meta en Dios. Quien se confía a María, por tanto, no toma un desvío hacia Dios a través de María, sino el camino directo hacia Dios junto con María. Esto supone una diferencia increíble.

Cuando rezamos el Rosario, damos a Dios nuestro tiempo. Este rezo es una poderosa señal de que estamos renunciando conscientemente a otra cosa durante este tiempo, tal vez leer el periódico, ver la televisión o alguna otra actividad. Es nuestra vuelta consciente a Dios, al mismo tiempo que fortalece y profundiza nuestra relación con Él.

Pero también es fácil incorporar esta oración a nuestra vida cotidiana.  Al igual que podemos mantener una conversación con un amigo incluso cuando estamos ocupados en otras actividades, también podemos hablar con Dios durante las actividades que no ocupan totalmente nuestra atención. Muchas personas rezan el rosario, por ejemplo, mientras caminan, hacen footing, van en bicicleta, viajan en coche como pasajeros, en la sala de espera de la consulta del médico......... Podemos dedicar nuestras oraciones a las preocupaciones que conocemos -nuestros propios problemas, así como los de nuestro círculo de familiares y amigos- o simplemente podemos poner estas oraciones a disposición de María. Conoce bastantes preocupaciones que quiere llevar ante Dios. Somos olvidadizos y tenemos limitaciones humanas que nos impiden acompañar a los demás en la oración con coherencia. María tiene una oportunidad muy diferente a la nuestra. Lleva ante Dios las intenciones que le confiamos, incluso cuando ya no podemos hacerlo.

A través del Rosario también podemos entrar en una "oración de escucha".En el Rosario hay reflexiones sobre Jesús que se insertan en la oración.  Si nos abrimos interiormente y dedicamos tiempo a la oración, experimentaremos que Dios nos da impulsos sorprendentes sobre nuestra vida o la de los demás a través de estas reflexiones. Estos impulsos pueden llevar, por ejemplo, a seguir rezando por intenciones concretas o tal vez a una acción concreta. Si no nos limitamos a dejar de lado estas cosas, sino que las aceptamos como una orden interior para actuar en consecuencia, a menudo nos sorprenderá ser testigos de la obra de Dios. Dios necesita personas orantes que se abran a él y a través de las cuales pueda actuar.

Quien quiera saber más sobre el rezo del rosario puede hacerlo en la sección "Oraciones".

Esta forma de oración ha crecido en la tradición de la Iglesia Católica. No es decisivo que nos ciñamos estrictamente a ninguna norma, sino que lo decisivo es nuestra búsqueda de un acercamiento personal a Dios. Así podremos recorrer este camino junto a María. Aquí se presenta cómo se reza la forma simplificada del Rosario en todo el mundo (enlace a "Oraciones").

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